Anatomía del tiburón blanco

Anatomía del tiburón blanco

Anatomía del tiburón blanco

Si hay algo por lo que el tiburón blanco es uno de los depredadores más temibles y efectivos del mar, es por su anatomía.

Materializada en un cuerpo robusto, fuerte y perfecto desde el punto de vista hidrodinámico, así como en otros aspectos, esa es la razón fundamental de por qué esta especie está en lo más de la cadena alimenticia marina y solo es superado por otros depredadores que le superan mucho en tamaño como las orcas y algunas ballenas.

Ante tal perfección, en este artículo revisamos los rasgos y atributos fundamentales de la anatomía del tiburón blanco, que hacen de él el implacable depredador que es, aunque recordemos que esa ansia asesina de humanos que se le atribuye responde más a creaciones ficcionales que a la realidad.

Cabeza del tiburón blanco

Rasgos más destacables de la anatomía

Al contemplar la forma del cuerpo de un tiburón blanco no podemos menos que pensar en un misil y lógicamente, ya eso hace entender su capacidad para ser tan veloz.

La cabeza es cónica, lo que le pone en ventaja frente a otras especies a la hora de cortar el agua, oponerle menos resistencia y, por ende, desplazarse rápidamente.

Otros rasgos destacables de su anatomía son sus dientes. Son casi simétricos y no se desgastan. Ante la caída o pérdida de una pieza, esta es reemplazada inmediatamente por otra, que tarda muy poco en crecer y cumplir su función.

Por esto es que el tiburón blanco tiene siempre disponibles todos sus dientes, y en forma para atacar y destrozar a cualquiera de sus víctimas.

En cuanto a las aletas, su aleta caudal es grande y funciona como un potente propulsor, lo que permite que el resto de las aletas tengan que lidiar solo con la función de estabilización.

Por último, antes de ver más detalladamente estos y otros rasgos de la anatomía del tiburón blanco, hemos de destacar los conductos que la especie tiene en su cabeza, capacitados para conectar su desarrollado sistema auditivo con el vestibular, que es el que corre a cargo del sentido del equilibrio.

Características del tiburón blanco

Cabeza del tiburón blanco

Como dijimos más arriba, la cabeza del tiburón blanco tiene forma de cono, lo que lo ayuda a ser rápido.

Culmina en el hocico, bajo el que está dispuesta la boca, y en su parte superior se ubican dos agujeros que constituyen el origen de los conductos también mencionados.

Estos conductos enlazan el sensible oído interno del tiburón blanco con su sistema vestibular, conformado por canales semicirculares que definen el sentido del equilibrio y le proporcionan estabilidad al depredador, tanto si está varado, acechando a su presa, o desplazándose a gran velocidad.

Mandíbulas y dientes

Las mandíbulas de la especie son muy potentes. De conjunto con los afilados y fuertes dientes, le permiten destrozar de una mordida presas voluminosas.

Los dientes son triangulares, grandes y casi simétricos. Carecen de cúspides laterales y poseen bordes serrados.Su filo es sumamente destacable y no se desgastan.

De forma natural o producto de una depredación pueden desprenderse, pero continuamente son reemplazados, por lo que el tiburón blanco puede desarrollar miles de piezas durante toda su vida.

Aleta caudal del tiburón blanco

Aleta caudal, el gran propulsor

En la anatomía del tiburón blanco, la aleta caudal resalta más que cualquier otra. Ello se debe a que funciona como un excelente propulsor, que permite al resto de las aletas lidiar solamente como estabilizadores o timón.

De ahí la habilidad en el nado, el perfecto equilibrio y los cambios de dirección repentinos que ejecuta el tiburón blanco cuando va por su presa.

Distinta a la de otras especies de tiburones, la aleta caudal del blanco es casi simétrica. Sus lóbulos no difieren mucho, aunque el superior es un poco más largo que el inferior.

El mejor radar

La anatomía del tiburón blanco se complementa a la perfección con el funcionamiento óptimo de las ampollas de Lorenzini. Esta estructura no es exclusiva de la especie. La tienen otros muchos tipos de tiburones.

Sin embargo, en el blanco están mucho más desarrollados que en otros.

Las ampollas de Lorenzini están escondidas en la parte cefálica por varios poros superficiales. Constituyen una estructura sensorial compleja, cuyas unidades son conectadas por canales aislados y contentivos de una sustancia capacitada para conducir electricidad.

Dicha conducción va dirigida a una cámara interior, la ampolla en sí, compuesta a su vez de células pilíferas y electrorreceptoras.

Esta estructura de ampollas es el sentido más fascinante con el que cuentan los tiburones. Gracias a él son capaces de detectar los campos eléctricos de los seres vivos, con independencia de que estos tienen una intensidad muy baja.  

Curiosidades del tiburón blanco

Curiosidades anatómicas

Para finalizar podemos citar algunos datos o aspectos curiosos de la anatomía del tiburón blanco.

Mencionamos el remplazo continuo de los dientes del tiburón blanco. Ahora bien, lo más llamativo de esto es que un diente de tiburón se demora en caer cerca de una semana, mientras que la pieza sustituta nace en menos de un día.

Asimismo, el tiburón blanco tiene cerca de tres mil dientes, cada uno con una longitud de 7,5 centímetros.

Por otra parte, sus sentidos son capaces de detectar hasta bajas concentraciones químicas. Un poco de sangre a medio kilómetro ya es suficiente para poner a un ejemplar en aviso y hacerlo llegar al lugar en apenas segundos.

En cuanto al color, componente importante de la anatomía del tiburón blanco, se caracteriza por el contraste del gris de su lomo y el blanco de su tripa, lo cual le resulta muy útil para camuflarse con el color del fondo marino y emboscar efectivamente a sus víctimas.

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