El tiburón blanco es una auténtica maquina
depredadora marina debido a su ligero esqueleto cartilaginoso y su diseño
hidrodinámico. Este hecho provoca que el tiburón blanco
sea un deprededor muy veloz. Su alimentación es muy variada aunque
principalmente se basa en todo tipo de peces, calamares y seres vivos
que habiten el hábitat del tiburón blanco. Debido a su
tamaño y su privilegiada potencia en la mandíbula (dotada
de afilados dientes), el tiburón blanco es capaz de atacar a
animales de mayor tamaño como podrían ser otros tiburones
o, incluso, ballenas. El objetivo de estos ataque no es el de alimentarse
de esas presas sino dejarlas malheridas a su suerte.
Para la localización de sus presas el tiburón
blanco utiliza todos sus sentidos como son el olfato y oído para
largas distancias así como la vista para distancias cortas. Por
ello sus presas preferidas son , a parte de las anterioremente mencionadas,
focas, leones marinos y , sobretodo, delfines. Por todo ello el tiburón
blanco tiene una dieta muy variada la cual necesita grandes cantidades
de alimentos al dia.